lunes, 18 de junio de 2012

Dos poemas de Caminos del Corazón




Plegaria
A ella

¿Por qué no me amas
si no hay otra luz en mi vida,
otra dulzura, ni esperanza,
no hay más dicha,
esplendor o gloria,
ni hay mayor manantial de armonía
o presentimiento de felicidad
que cuando me muestras el más pequeño afecto?
¿Por qué no me amas,
si un beso de tus labios
es la promesa futura 
de la fe que me aleja de la desesperación?

La niña de sublime rostro
A Isi Dávila.

Sus labios,
miel rizada que comba la dulzura misma,
son alegres como trinar de pájaros
y, bajo su frente de niña,
sus ojos felices sueñan un mundo
sin la mueca del Mal.
Llegó a mi puerto sombrío
con la flor de la amistad
prendida en su pelo de estrellas
para arrojar al abismo los espectros de mi dolor.
Su bondad me sanaba
pero su belleza me hería,
su palabra era bálsamo,
su mirada, una espada,
y, entre la miel derretida de mi afecto,
mil agujas de dolor me punzaban el pecho.


No hay comentarios:

Publicar un comentario