miércoles, 2 de mayo de 2012

Un relato de La Casa Agramatical


La Casa Agramatical (según el Stupidorum Libri LI)

A mi madre
     En el siglo XXI después del Gran Computador Planetario, un empresario multimillonario acudió presa del pánico a pedir humildemente una audiencia al Excelentísimo y Santo Rector de la Abadía Mayor de la Orden De La Forma Del Significado Y La Forma Del Significante. Se le expuso con palabras muy elegantes y llenas de florituras retóricas que no podía ser. Pero ante su patética insistencia, fue recibido por el Pío Doctor Gramático Generativo Glosemático, que era un hombre de más de cincuenta años, extremadamente enjuto y con una expresión grave e intimidadora. Cuando el millonario comenzó la exposición de sus preocupaciones sus palabras parecieron al Santo Doctor un desvergonzado chascarrillo blasfemo.
     -Ilustrísimo y Santísimo, mi casa se ríe.
     -¡Emisor del mensaje verbal -bramó el Doctor- le conmino a que abandone inmediatamente ese tono agramatical o me veré obligado a expulsarle de esta Sacratísima Abadía!
     -Pero le aseguro que se ríe...
     -¡Guardias! -gritó el Pío Doctor; y a continuación entraron dos policías- ¡Conduzcan inmediatamente a este individuo a la prisión de la Santa Corrección!
     Pero el Doctor Gramático Generativo Glosemático se quedó caviloso y no se le sentó la cabeza hasta que mandó inspeccionar la casa del multimillonario. De ello se encargó un colegio de profesores de La Sacratísima Y Venerable Universidad De La Conjugación Verbal Y La Concordancia Entre Sustantivo Y Adjetivo. A la vuelta de su misión en la casa del millonario, el colegio de profesores, con el Doctor En Fonología De La Escuela De Praga de principal portavoz, se dispuso a informar al Pío Doctor de lo que se había podido sacar en claro.
     -Venerable Políglota Y Gran Conversador, Morigerado Usuario De Todas Las Partes De La Oraci...
     -No es necesario que mencione todos mis títulos -interrumpió el Pío Doctor-; mi impaciencia es superior ahora a mi placer por el protocolo. Vaya al grano.
     -Pío Doctor, hemos estado en la casa que se nos indicó estudiar. Cuando llegamos no se reía porque le dolía bastante el tejado. Pero sí pudimos ver una escoba bebiéndose el ajedrez del escritorio a hurtadillas y un horno que podía borrar las luces de las habitaciones siempre y cuando se le pidiera que no lo hiciera.
     -¡De modo que era cierto! -exclamó espantado el Pío Doctor Gramático Generativo Glosemático. Si esto transciende a la opinión pública, pueden ser socavados los cimientos de la Universal Lingüística. ¡No lo permitiré!
     Y en efecto, el mismo día que el multimillonario fue quemado en la hoguera, una mano furtiva armada con un lanzallamas arrojó una lengua de fuego desde una ventana abierta hacia el interior e inició un incendio que redujo a un mísero montón de cenizas el denominado en el informe secreto del clero como Casa Agramatical.

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